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desde 18 €
A partir del 28 de enero del 2027
Jueves y viernes a las 21:00
Sábados y domingos a las 20:00
90 Minutos
Todo comienza con un gesto de amabilidad.
Richard ofrece una taza de té a una desconocida. Un encuentro aparentemente insignificante, un acto de compasión que pronto se convierte en algo que ninguno de los dos parece capaz de controlar.
Lo que empieza como una atención inesperada va transformándose en una relación cada vez más inquietante. Mensajes, llamadas y encuentros se suceden hasta convertir aquella presencia en una obsesión capaz de invadir todos los espacios de su vida.
Pero esta no es solamente la historia de un acosador y su víctima.
A medida que intenta escapar de una situación que él mismo contribuyó, de algún modo, a alimentar, Richard comienza a hacerse preguntas cada vez más incómodas. ¿Por qué dejó que llegara tan lejos? ¿Dónde terminaban sus errores y empezaban los de ella? ¿Qué puede llevarnos a confundir la compasión, la necesidad y el deseo de sentirnos queridos?
Basada en la experiencia real de Richard Gadd, Mi Reno de Peluche es un relato vertiginoso sobre la obsesión, la culpa y las consecuencias imprevisibles que puede desencadenar una decisión aparentemente inocente.
Porque a veces basta un pequeño gesto de bondad para cambiar una vida para siempre.
«Baby Reindeer nació como una obra de teatro mucho antes de convertirse en la serie que ha dado la vuelta al mundo. Y quizá ahí reside una parte de su fuerza: en un texto que conmueve sin juzgar, que emociona sin buscar culpables ni víctimas, y que observa la complejidad humana con una enorme honestidad.
Es una obra que habla de nuestras contradicciones, de las grietas que todos escondemos y de cómo, a veces, la mayor de ellas nace cuando dejamos de ser quienes somos para intentar responder a lo que los demás esperan de nosotros. Habla de las masculinidades, de sus inercias más tóxicas, pero también de la dificultad de conocerse a uno mismo y de la prisión que supone vivir desconectado de la propia identidad.
Y, sobre todo, habla de la empatía, del valor de mirarnos y mirar a los demás con menos prejuicios. Porque el teatro, como el arte, tiene la capacidad de transformar el dolor en algo compartido y de recordarnos que entender al otro es, quizá, el primer paso para entendernos a nosotros mismos.»
David Selvas.